Resumen del episodio
Me dormí con la cabeza sobre el pecho de Joseph, contándole los latidos, y crucé a un reino. En un edificio que fingía ser hospital me dieron una máscara a medias: allí te distinguen entre la multitud. Caminé semanas hasta un castillo en ruinas, donde dos ojos de ámbar me dejaron pasar. Pinté mi máscara con los colores de un mural para que los demonios no supieran quién era, y frente al Portador tuve que decir qué era yo. Volví con un corazón en un llavero que late, pero no a mi ritmo: al de Joseph. Una de las quinientas treinta y ocho piezas. Música: «La Vigilia del Soñador», tema original de Michael Navarro.
Me dormí con la cabeza sobre el pecho de Joseph, contándole los latidos, y crucé a un reino. En un edificio que fingía ser hospital me dieron una máscara a medias: allí te distinguen entre la multitud. Caminé semanas hasta un castillo en ruinas, donde dos ojos de ámbar me dejaron pasar. Pinté mi máscara con los colores de un mural para que los demonios no supieran quién era, y frente al Portador tuve que decir qué era yo. Volví con un corazón en un llavero que late, pero no a mi ritmo: al de Joseph. Una de las quinientas treinta y ocho piezas. Música: «La Vigilia del Soñador», tema original de Michael Navarro.
Episodios
EL PORTADOR DEL CORAZÓN
EscuchadoMe dormí con la cabeza sobre el pecho de Joseph, contándole los latidos, y crucé a un reino. En un edificio que fingía ser hospital me dieron una máscara a medias: allí te distinguen entre la multitud. Caminé semanas hasta un castillo en ruinas, donde dos ojos de ámbar me dejaron pasar. Pinté mi máscara con los colores de un mural para que los demonios no supieran quién era, y frente al Portador tuve que decir qué era yo. Volví con un corazón en un llavero que late, pero no a mi ritmo: al de Joseph. Una de las quinientas treinta y ocho piezas. Música: «La Vigilia del Soñador», tema original de Michael Navarro.
LA ORACIÓN QUE NO DEBIÓ SER ESCUCHADA
EscuchadoDoris, mi mamá, reza el rosario todas las noches a las nueve, y esa noche me dijo que lo que se pide con fe siempre llega a alguna parte. Me dormí con esa frase y en el sueño vi lo que nadie debería ver: las oraciones no subían al cielo, se acumulaban por millones, tantas que tapaban las estrellas, y entre ellas estaba el rosario de mi madre. Hasta que una atravesó. No despertó a Dios: despertó lo que habían sellado. El cielo se agrietó, las plegarias empezaron a cumplirse, y detrás de mi madre su sombra se movía más de lo que puede moverse una sombra. A la mañana siguiente me dijo que por fin alguien le había contestado. Música: «La Huida del Soñador», tema original de Michael Navarro.
EL PORTADOR DEL COLOR
EscuchadoEsa tarde Joseph pintó la pared del estudio de un azul casi de noche, y Yaro no dejaba de olfatear el rodapié. Me dormí con ese azul en los ojos y desperté en un sanatorio gris, con las manos grises. Conté ocho segundos antes de tomar la mano del guardián. Dos niños sin color me guiaron hacia abajo, tomados solo de sus guantes, y lloraron al dejarme frente a una puerta de cristal. Detrás esperaban una mujer que no debía sonreír y siete jueces. Elegí bien, y volví con una pluma que nunca deja de cambiar de color: una de las quinientas treinta y ocho piezas. Esa mañana rocé con ella la pared de Joseph, y el azul se fue. Música: «El Último Sueño de la Noche», tema original de Michael Navarro.
EL PORTADOR DEL REPOSO
Escuchado(The Holder of Rest – Adaptación libre) Tres semanas sin dormir, con los números del trabajo metidos en la cama. Esa noche aparecí en un hotel imposible: un conserje que no podía ignorarme, escaleras con pisos sin orden y puertas que no se deben abrir. En la habitación correcta, un hombre cansado con la corbata floja me dijo si volvería a descansar, y me regaló una almohada. Desde entonces duermo demasiado bien. Música: «Ecos en la Sala del Sueño», tema original de Michael Navarro.
LA ÚLTIMA NOCHE QUE SOÑÉ
EscuchadoEl vuelo salía a las siete, Joseph ya dormía y Yaro se había subido a los pies de la cama. Me dormí repasando la lista y morí. Nadie te lo cuenta: la conciencia no se apaga, queda atrapada para siempre en el último sueño que tuviste. El mío era la casa de la playa de mi infancia, con Doris joven otra vez bajo una sombrilla azul. Era el sueño más feliz de mi vida, y por eso fue el peor: el sol dejó de moverse y ella dejó de parpadear. Y si mueres dentro de ese sueño, no te liberas: caes al de debajo. Música: «El Sueño Nunca Te Dejó», tema original de Michael Navarro.